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Munich, Königssee, Salzburgo y el Chiemsee

por Bea & Manu     05.08.2017

 

 

Este ha sido uno de nuestros viajes ciclistas con menos pedaleo. Lo planteamos con mucho tren, algo de andar por el monte, mucha visita cultural y poca bici.

 

Aprovechamos que estábamos por Alemania para acercarnos a los Alpes y sacarnos una espinita que teníamos clavada desde hace muchos años. En nuestro segundo viaje estival con las bicis, allá por Agosto de 2008, partimos del lago Constanza por la muy conocida ruta del Bodensee-Königssee, pero no la terminamos. Nos pareció mejor idea hacer una ruta circular aunque fuera a costa de no ver el Königsee del que tampoco habiamos oido hablar demasiado. Sin embargo, a la vuelta de ese viaje lo veíamos por todas partes: en las fotos de los calendarios, en los documentales de la segunda guerra mundial, y hasta en las retransmisiones de bobsleigh.

 

Así que en 2017 decidimos que era hora de terminar lo que empezamos y hacer la segunda parte de la Bodensee-Königssee.

 

Si alguno leyendo estas lineas os planteáis un viaje en bici por la zona y disponeis de dos semanas, desde luego nosotros os recomendamos hacer la ruta Bodensee-Königsee completa haciendo la vuelta en tren.

 

 

 

 

La ruta

 

 

Decidimos empezar en Munich y pedalear hacia el sudeste hasta confluir con la Bodensee-Königsee a orillas del Chiemsee, al que volvimos tras completar la ruta, y pasar por Salzburgo. En total nos salieron diez días dejándonos un par para callejear por la capital de Baviera, un día de relax en el Chiemsee, y otro par de días para andar por el Königssee y el Parque Natural de Berchtesgaden.

 

La ruta, como todas las de esta zona es muy llevadera. Carriles bici asfaltados fáciles de rodar y que permiten ir seguros y relajados, muchos servicios para ciclistas y turistas, pueblos muy cuidados y un entorno natural incomparable.

 

 

 

El Parque Natural de Berchtesgaden bien merece dejar un par de días las bicis aparcadas para descubrirlo de la mejor forma posible: andando. Berschtesgaden es un paraíso para practicar el senderismo con caminatas para todos los niveles. Desde pasear por las orillas del Königsee, quizás el lago glaciar mas bonito de los Alpes, hasta rutas de escalada por el monte Watzmann con sus mas de 2700 metros de altura. Para los menos en forma, hay varios teleféricos que permiten ganar altura por una treintena de euros sin sudar la gota gorda, como el que sube al monte Jenner, o puede recorrerse el Königsee a bordo de los silenciosos ferries eléctricos con casco de madera que llegan a los rincones mas bonitos del lago.

Además, al aficionado a la historia contemporánea, seguro que la apetece curiosear por la que fue zona restringida para altos funcionarios del régimen nazi, y donde todavía pueden visitarse enclaves tan simbólicos como la ubicación de la residencia de verano de Hitler en Berghof (ahora derruida), o el famoso Nido del Águila (Kehlsteinhaus): un chalet en el pico de una montaña a 1834 metros que el partido Nacionalsocialista regalo a Hitler por su 50 cumpleaños, y al que se accede por una espectacular carretera construida para llegar hasta la base de un ascensor escavado en la roca y lujosamente decorado que salva los últimos 120 metros hasta la cumbre.

 

A unos pocos kilómetros de Berschtesgaden esta Salzburgo, la ciudad natal de Mozard que ya conocíamos de nuestro viaje por el Sudtirol y los Dolomitas, y que no nos resistimos a visitar otra vez.

 

Desde Salzburgo volvimos hacia el Chiemsee para ver la Herreninsel donde Luis II de Baviera (el rey loco) intentó hacer una réplica de Versalles que no pudo terminar.

 

Finalmente volvimos a Munich en tren, y desde allí otra vez en tren a casa (Eisenach).

 

Solo fueron cinco etapas de bici, pero si alguien quiere cerrar la ruta con una etapa mas se puede volver a Munich pedaleando, o se puede acortar visitando el Chiemsee a la ida y haciendo la vuelta en tren desde Salzburgo. En fin, que la zona esta llena de rutas ciclistas bien señalizadas y ofrece muchas alternativas.

 

 

 

Transportes

 

 

En Alemania moverte con las bicis en el tren es relativamente fácil. En los cercanías y regionales no hace falta reserva, se pueden meter las bicis sin mas y no suele haber problemas.

En los trenes de larga y media distancia (como el que une Salzburgo con Munich) si que necesitáis billete para la bici, y como hay plazas limitadas lo mejor es reservar con tiempo, porque en verano están bastante solicitadas.

 

 

Muchos trenes suelen tener un vagón con asientos que se pliegan para poder dejar bicis, sillas de ruedas o carritos de bebe

 

 

Para hacer senderismo por Berchtesgaden lo mejor es olvidarse de las bicis. En muchos hoteles regalan una tarjeta de transportes valida para el tiempo de estancia que os dará derecho a coger los autobuses de linea que llevan a casi todos los puntos donde iniciar marchas y visitas (al Königssee, a Berghoff desde donde se inicia la visita al nido del águila, o al Hintersee desde el que salen muchas rutas de montaña).

 

 

Comer, beber, dormir

 

 

A nosotros comer bien en las zonas rurales de Baviera nos resulta todo un reto. Ellos respetan mucho sus tradiciones, así que proliferan las tabernas con camareros ataviados de traje regional donde degustar las especialidades locales: todos tienen la misma carta donde se puede elegir entre codillo de cerdo asado con bolas de patata, salchichas blancas con patatas cocidas, asado de cerdo con patatas al horno, salchichas bratwurst con patatas fritas, filete de cerdo con croquetas de patata, o un plato con varios tipos de salchichas acompañadas de nudels de patata. Así es la rica cocina bávara: todo variedad. Dos días en ruta y ya estaréis hasta el gorro del cerdo y las patatas. Por suerte, en todo pueblo alemán hay una familia de origen italiano que regenta un restaurante donde comer decentemente al mas puro estilo mediterráneo.

 

 

 

 

Cerdo, col, patata y cerveza. Con estos cuatro ingredientes se apañan para hacer todos los platos ...

 

 

Beber es otra cosa, sobre todo si te gusta la cerveza. Los Biergarten si que son una tradición que nos encanta. Terrazas cuidadas al detalle y animadas durante todo el día, donde cuando las energías flaquean se pueden reponer fuerzas con una buena jarra de cerveza helada, una Radler o un Schorle (vino con agua o limonada) para las que somos celiacas.

En este viaje también hemos re-descubierto las Braustübl, una suerte de autoservicio de cerveza donde las marcas locales sirven sus productos recién salidos de fabrica. La que mas nos gusto: la Augustiner Bräustübl en Salzburgo de la que os hablamos mas abajo.

 

Dormir en hoteles o hostales es caro sobre todo si vais en temporada alta; son zonas muy turísticas. Los camping son mas económicos pero cuidado que en verano son muy frecuentes las tormentas al atardecer y muchos días llueve durante toda la noche (las mañanas y mediodías suelen ser mas soleados).

 

 

 

Nuestro hotel en Berchtesgaden

 

 

 

 

Etapa 1: de Munich a Rosenheim

 

Salir de Munich con la bici es fácil y agradable. Una sucesión de barrios residenciales llenos de balcones con geranios, carriles bici, Biergartens, parques y praderas. Las puertas de las casas abiertas. Los niños volviendo del colegio solos por la carretera. Todo muy seguro, muy pulcro y muy cuidado. Ni una pintada, ni un papel, ni un descampado. Parece que rodaras por "Un mundo feliz" si no fuera porque en la novela de Huxley no hay bicicletas.

 

Poco a poco van desapareciendo las casas y rodamos por carriles bici junto a carreteras rurales y ya se empiezan a divisar las cumbres alpinas al final de la llanura. Algunos tramos de pista por zonas boscosas con sus repechos y sus descensos rompen la monotonía de los campos de cultivo.

 

 

Pueblecito bávaro y carretera local

 

 

Después nos encontramos con el río Mangfall, que seguiremos durante varios kilómetros de típica ruta fluvial, llana y agradable, hasta Rosenheim.

 

El día había estado nublado con algunos ratos de sol, pero cuando nos quedaban poco menos de diez kilómetros se puso aire de tormenta, se oscureció el cielo, se dejaron oír un par de truenos y nos cayo la mundial. Al principio nos parapetamos debajo de un árbol a ver si era un chaparrón y escampaba, pero después de diez minutos viendo que no amainaba nos pusimos el chubasquero, la funda para el casco y a pedalear bajo la tormenta. Empapaditos llegamos, pero es lo que tiene esta zona, los veranos son fresquitos, pero raro es que algún día no te pille lluvia.

 

Rosenheim es el típico pueblo bávaro de tamaño medio. Bonito, con un par de calles peatonales y plaza porticada donde montan el mercado por la mañana y terrazas de verano por la noche. Para cenar puedes elegir entre un par de restaurantes-cerveceria alemanes de pura cepa, o comer decentemente e irte al típico italiano que nunca falla.

 

 

 

Etapa 2: de Rosenheim a Traunstein

 

Salimos de Rosenheim de nuevo siguiendo el Mangfall hasta su desembocadura en el Inn. Tras cruzar el Inn ya estamos en las estribaciones de los Alpes y empiezan kilómetros de sube y baja que con las alforjas se hacen durillos. El paisaje ya es mucho mas verde. Mucha pradera, mucha granja, plantaciones de maíz, y las montañas cada vez mas cerca.

 

 

 

Caserón típico junto al Chiemsee

 

 

Mas o menos a mitad de la etapa llegamos a las orillas del Chiemsee donde después de "repostar" en un Biergarten nos incorporamos a la ruta Bodensee-Königssee. A partir de aquí hay unos veinte kilómetros relativamente llanos antes de afrontar una subida justo antes de Traunstein.

 

Traunstein es un poco menos glamuroso que Rosenheim, pero igualmente tiene su plaza llena de cervecerías donde poder cenar o tomarse un helado.

 

 

 

Etapa 3: de Traumstein a Berchtesgaden

 

La primera mitad de la etapa es mas bajando que subiendo, aunque con algún repecho.

 

 

 

Kloster Höglwörth y el carril bici Bodensee-Königssee

 

 

Al llegar a Piding cruzamos el río Saalach que seguiremos hasta Bad Reichenhall; un pueblo turístico y animado donde se pueden visitar los edificios de la antigua salina ahora reconvertidos en museos y academias.

 

 

 

Carril bici a las afueras de Bad Reichendall

 

 

A partir de aquí empiezan algo mas de once kilómetros de subida, bastante llevadera cuando circulamos paralelos a la carretera, pero bastante duros cuando el carril bici atrocha metiéndose por el bosque.

 

 

 

En algunos metros con rampas de hasta el 25% no nos quedo mas remedio que echar pie a tierra

 

 

Después nos quedan hasta Berchtesgaden otros doce o trece kilómetros de bajada por estupendos carriles bici. Da gusto ver como a pesar de circular por un valle cerrado donde muchas veces no queda mas remedio que hacerlo cerca de la carretera, se han esforzado por dar siempre una alternativa a los ciclistas y no tener que compartir calzada con los coches. Eso si, la tuvimos que compartir con enjambres de yayos alemanes que nos pasaban zumbando con sus bicis eléctricas.

 

 

 

Senderismo por Berchtesgaden y el Königssee

 

 

Ni el Königssee ni el Parque Natural de Berchtesgaden se pueden recorrer en bici, y ambos tienen mucho que ver, así que aparcamos la bici por un par de días y nos calzamos las botas de montaña.

 

 

Las orillas del Königssee solo son accesibles desde el agua o tras muchas horas de marcha desde algún monte cercano. La mejor manera de verlo es cogiendo los barcos de madera que salen desde el extremo norte, paran en el embarcadero junto a la Iglesia de San Bartolomé, y terminan su recorrido en Salet al otro extremo del lago.

 

 

 

La iglesia de San Bartolomé vista desde el barco

 

 

Desde San Bartolomé se puede subir a una gruta que se forma en el hielo de la ladera conocida como la Eiskapelle (la capilla de hielo), y desde Salet, andando una hora mas o menos se puede recorrer la orilla del Obersee, un segundo lago al sudeste del Königssee mucho mas pequeño pero no menos bonito, en cuyo extremo hay una cabaña conocida como el Fischumkelalm donde puedes tomarte un buen vaso de leche fresca sin pasteurizar.

 

 

 

Obersee

 

 

Como podéis ver nos toco un día de lluvia y nubes bajas, así que no tenemos fotos de postal con cielos azules. Por contra, pudimos disfrutar de los lagos sin apenas gente.

 

 

 

Obersee

 

 

Pese al chaparrón gozamos de la marcha, de las vistas, y de la leche recién ordeñada.

 

 

 

Del día y sin pasteurizar. Bien para hacer la gracia, pero un poco fuerte de sabor para los acostumbrados a la semidesnatada de tetrabrick

 

 

 

Obersee

 

 

Otra de las visitas obligadas desde Berchtesgaden es la Kehlsteinhaus, que traducido sería la casa de la garganta de piedra, pero que fuera de Alemania es mas conocida como "el Nido del Águila".

Es un refugio de montaña que en 1939 el Partido Nacional Socialista regalo a Hitler por su 50 cumpleaños. Se llega por una sinuosa carretera de 6,5 km que nos deja en la base del complejo desde donde se ascienden los últimos 124 metros por un ascensor excavado en la roca recubierto de bronce y cuero.

 

 

 

La Kehlsteinhaus también conocida como "el Nido del Águila"

 

El refugio en si no tiene nada de especial. Hoy es un restaurante para los turistas que suben en autobús, pero las vistas merecen la pena.

 

 

 

Vistas del Kónigssee desde la Kehlsteinhaus

 

 

 

La noche de nuestra visita había caído un rayo y no habia electricidad, así que ni abria el restaurante, ni fucionaba el elevador, ni subian los autobuses.

 

Como nos daba rabia perder la mañana decidimos subir igualmente por la ruta senderista. Al final fueron algo mas de tres horas y media de marcha hasta el refugio y otras 3 para volver. No perdimos la mañana pero echamos el día entero. Eso si, igual que en el Kónigssee, pudimos disfrutar de un enclave muy turístico sin agobios. En la cima estábamos solo los cuatro gatos que nos dimos la caminata en vez de las hordas de gente que la abarrotan cada día de verano.

 

 

 

Etapa 4: de Berchtesgaden a Salzburgo

 

Tras dos dias de trecking tocaba volver a ponerse el culotte, aunque no fuera para mucho rato. Esta etapa es poco mas que un paseo que ni llega a los treinta kilómetros.

Eso si, para pasar al valle del Salzach tenemos que hacer una subida de siete kilómetros con un desnivel medio del 9% y rampas de hasta el 30%.

 

 

 

Ultimas casas antes de cruzar la frontera con Austria

 

 

 

Praderas, granjas y montañas. Típico paisaje alpino

 

 

Tras coronar, una bajada igual de pronunciada desemboca en el rió Salzbach que nos lleva hasta Salzburgo.

 

 

 

Panorámica de Salzburgo

 

 

Lo bueno de que la etapa fuera tan corta es que tuvimos toda la tarde para patear Salzburgo y ver algunas cosas que nos dejamos hace unos años. Una de las que nos encanto fue la Augustiner Bräustübl. La mayor cervecería de Austria ubicada un convento de los agustinos donde se elabora cerveza desde 1621. Dentro del edificio puedes sentarte en una de las múltiples salas con capacidad para un total de 1200 personas, o si el tiempo acompaña en el gigantesco Biergarten con aforo para 1400. Te coges la jarra de la estantería, la atemperas con agua en una de las fuentes, y previo pago te la llenan directamente de los barriles de madera, y ya te puedes marchar con la jarra a buscar mesa. Es un poco como la Hofbräuhaus de Munich, solo que en vez de estar lleno de turistas que quieren emular la Oktoberfest cantando el "Ein Prosit" a todo pulmón, aquí la mayor parte de la gente son locales y el ambiente es mucho mas relajado.

 

 

Etapa 5: de Salzburgo a Prien am Chiemsee

 

Casi 80 kilómetros de etapa volviendo sobre nuestros pasos dirección Munich pero un poco mas al Norte del trazado de la Bodensee-Königssee. Otra etapa de carreteras locales entre granjas, praderas, colinas y lagos. Nos toco un día de perros y la hicimos de principio a fin bajo la lluvia, así que la verdad, no la disfrutamos demasiado.

 

En cualquier caso, nuestro objetivo era llegar a Prien, para al día siguiente visitar el castillo de la Herreninsel.

Conociendo los otros dos castillos "del Rey Loco" Luis II de Baviera, el de  Linderhof y el de Neuschwanstein, esperábamos mucho del castillo del Herrenchiemsee, y la verdad es que nos decepciono un poco.

 

 

 

Castillo de Herrenchiemsee

 

 

Habíamos leído que el castillo, aunque inacabado, era una replica de Versalles, y es verdad; la fachada de la nave central y los jardines delante de esta son una copia exacta (incluso las estatuas son idénticas), pero sin las naves laterales y todo el resto de fuentes y jardines, la imitación se queda muy lejos del original.

 

 

Munich

 

 

Del Chiemsee fuimos a Munich en tren. Nos quedamos un par de días para conocer la ciudad porque era la primera vez que estábamos.

 

Munich es ideal para las bicis; llana como la palma de la mano, con carriles bici en las calles grandes y las pequeñas pacificadas a 30 km/h. Se ven bicis a montones y ademas muchas bien chulas.

Eso si, tenéis que tener cuidado por donde os metéis, no os pase como a nosotros que nos multaron por subirnos a una acera.

 

En fin, no os vamos a aburrir aquí hablando de Munich y todo lo que hay que ver y hacer, que para eso hay ya un montón de blogs de viajes. Solo os diremos que nos gusto mucho y estamos seguros que volveremos mas pronto que tarde.

 


 

 

 



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Datos viaje


Fecha: Julio 2017


Tipo ruta: Lineal


Track:

GPS (.gpx)

Google Earth


Firme:

80% Asfalto

20% Tierra


Longitud: 285 km


Etapas: 5


Long. media por etapa: 57 km


Etapa mas larga: 67 km


Dificultad técnica: Ninguna


Dificultad física: Media


Orientación: GPS


Dificultad orientación: Baja


Equipaje: Alforjas traseras y bolsa delantera


Bicicleta: Rigida cuadro de acero


Cubiertas Dibujo mixto


Participantes: Bea y Manu


Alojamiento : Hoteles

 

 

 

 

Nuestros viajes no son grandes aventuras ni retos deportivos. No buscamos llegar a sitios ignotos, ni batir ninguna marca. Viajamos despacio, disfrutando del camino. Nos gusta desconectar y relajarnos, viajemos por un mes o por un fin de semana.


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