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El Ostsee. En bicicleta por las costas del Mar Báltico


por Bea & Manu 29.06.2013

 

 

 

El Ostsee, o Mar del Este, es como se conoce en Alemania al Mar Báltico.

Con interminables playas de arena, parques naturales, bosques junto al mar y algunos de los pueblos balneario mas bonitos del Báltico, estas costas se han convertido en el destino nacional mas popular de Alemania.

 

 

Ostsee, Sellin, el Baltico en bicicleta

 

"Seebrücke" de Sellin

 

 

 

La ruta

 

 

El Báltico alemán puede hacerse en bici sin problemas desde la frontera Danesa a la Polaca, pero nosotros en este viaje nos hemos limitado a las costas del estado de Mecklenburg-Vorpommern.

 

Son 410 km siguiendo la costa y alrededor de la isla de Rügen (de momento, y mientras no compren Mallorca, la mayor isla de Alemania).

 

 

 

Pincha sobre la imagen para descargar el track para Google Earth

 

 

En esta ruta es fácil perderse. Hay un montón de carriles bici y no siempre esta indicada explícitamente como ruta del Ostsee. Hay que saber los pueblos por los que pasa e ir fijándose en las indicaciones para bicicletas. Nosotros aun con el GPS tuvimos que dar algún que otro rodeo.

 

También en el estado del firme se nota que es una ruta hecha a retazos. Tan pronto vas por un carril bici perfectamente asfaltado de tres metros de ancho, como te mandan por un camino adoquinado o tienes que pedalear por un sendero embarrado en mitad del bosque. Por supuesto que la ruta es 100% ciclable, pero no es la típica "autopista" para bicicletas que solemos encontrar por Alemania.

 

Físicamente no es exigente. No es una costa agreste y las etapas tan apenas tienen desnivel.

Si que hay que tener cuidado con el viento. Predominan los del Oeste y suelen soplar con fuerza. Así que nuestro consejo es hacerla en dirección Este, que el viento mejor tenerlo de aliado ...

 

 

 

Típico del Ostsee

 

 

Un refrán alemán dice que cuando llegue el fin del mundo lo mejor es irse a Mecklenburg-Vorpommern, porque allí todo va con cincuenta años de retraso. No se si será para tanto pero es cierto que este estado de la antigua RDA parece ir a su propio ritmo.

 

Tras un notable pasado comercial durante el apogeo de liga Hanseatica, con el tiempo la zona fue perdiendo pujanza económica. Las pocas industrias de la Alemania socialistas cerraron tras la reunificación y en las ultimas décadas, con ayudas del gobierno central y fondos europeos, intentan desarrollar nuevas actividades en campos como la biotecnología o las ciencias del mar, pero sobre todo, en el sector turístico.

 

Es el "land" menos densamente poblado de todo el pais. Dominan los paisajes agrícolas. No hay grandes ciudades y en los pueblos se respira un ambiente relajado. Mucha gente se mueve en bici; sin prisas. A veces se tiene la sensación de estar en la costa danesa u holandesa y no en la "competitiva" Alemania.

 

Abundan las largas playas de arena blanca. Casi todas están separadas de casas, pueblos y carreteras, por dunas afianzadas con carrizos y unos metros de arboleda. Gracias a esta franja de vegetación desde muchas playas no se ven edificaciones ni zonas urbanizadas, lo que les da cierto aspecto salvaje.

 

 

playa del ostsee, el baltico en bicicleta

 

Playa del Ostsee

 

 

En muchas de esas playas veréis dos de los elementos mas típicos de esta costa: las "Korb", que son unas "hamacas" de mimbre que la gente alquila para protegerse del viento y el frío, y los rompeolas formados por largas hileras de pilones de madera.

 

 

Otra de las construcciones mas típicas que podéis ver en los pueblos son los "Seebrücken". Muelles de hasta medio kilómetro de largo que se adentran en el mar y que permiten "pasear sobre las aguas".

Algunos tienen al final un pequeño "ascensor" con forma de cúpula que puede sumergirse un par de metros para disfrutar de una "panorámica submarina".

 

 

 

El "Seebrücke" de Zingst con su "ascensor submarino" al fondo.

 

 

 

 

Alojamiento

 

 

Zona turística = Alojamientos caros. Difícil encontrar habitaciones de hotel dobles por menos de 100€.

 

Una de las mejores alternativas son los albergues. Hay muchos a lo largo de todo el Ostsee. Habitaciones dobles en torno a 50€ con desayuno, y en literas con baño compartido 20-25€ por cabeza.

Siempre que podáis buscar los albergues de la asociación "Hostelling International". Tenga baño en la habitación o sean compartidos, suelen estar limpios y mantienen unos estándares muy buenos.

 

También tenéis los campings. Son sobre todo para caravanas, pero algunos aceptan tiendas. Tampoco son baratos. Bicis, dos personas y tienda por unos 15-20€ mas el eurete por ducha.

 

 

 

Comida

 

 

Nada que destacar. Patata y mas patata. Íbamos con la esperanza de por fin comer buen pescado en Alemania, pero ni junto al mar saben cocinarlo con un poco de gracia.

Solo se salvan los ahumados.

 

 

 

 

 

Etapa 1: de Wismar a Rostock

 

 

 

Wismar es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la verdad es que no defrauda. El pueblo nos encanto.

Tiene un centro bien conservado con sus iglesias y edificios del típico ladrillo rojo de esta zona.

 

Saliendo de Wismar hacia el Este, tenemos que rodar unos kilometros entre campos agrícolas hasta que en Rerik empezamos a tomar contacto con el mar. Después llegamos a Kühlungborn, un pueblo ya de cierta entidad con mucho apartamento, una larga playa, su muelle, su puerto, y un paseo marítimo con bonitos hoteles.

 

El carril bici va muy cercano al mar, es un camino de tierra entre arboles que discurre tras las dunas, así que no vemos el mar, pero cada pocos metros tenemos un acceso a la playa. Kilometros y kilometros de arena para nosotros solos: esta es la ventaja de viajar en Junio.

 

 

 

 
Puerto de Wismar   Kühlunborg

 

 

Después de internarnos en un bosquecillo, salimos a Heiligendam, un balneario de finales del siglo dieciocho donde se reunía la aristocracia de la época. Tras la segunda guerra mundial fue usado como sanatorio, y durante la RDA se derruyeron algunos de sus lujosos edificios. Tras la reunificación se han recuperado muchos de ellos, que ahora albergan "Spas" de 5 estrellas, y el complejo vuelve a lucir  sus fachadas neoclásicas pintadas de blanco impoluto por las que se conoce a Heiligendamm como "el pueblo blanco junto al mar".

 

 

 

Playa de Heiligendam

 

 

Seguimos rodando siempre con el mar acompañándonos a pocos metros, hasta que finalmente entramos en Warnemünde. Una antigua villa de pescadores a la entrada de la ría donde se encuentra la ciudad de Rostock, que con el tiempo se ha convertido en un importante centro turístico y el mayor puerto de ferrys y trasatlánticos de recreo de Alemania.

Warnemünde es un sitio animado e interesante, con mil detalles que ver. Faros, puertos, playas llenas de kitesurfistas, barcos de época y barrios de pequeñas casas de madera pintadas de colores. Mucha gente joven y mucha animación.

 

Desde allí el acceso a la ciudad de Rostock es feo y complicado. Hay que atravesar varias zonas industriales y portuarias, así que decidimos usar el cercanías para ahorrarnos estos ultimos kilómetros.

 

Rostock es junto con Lübeck la única ciudad Alemana del báltico que supera los 200.000 habitantes.

Importante enclave de la liga hanseática en los siglos XIV y XV, tiene varias iglesias y edificios de estilo gótico en ladrillo, que aunque destruidos en la segunda guerra mundial, hoy vuelven a lucir perfectamente reconstruidos. Rostock alberga ademas la universidad mas antigua de Alemania fundada en 1419.

 

 

 

Calle en el centro de Rostock

 

 

No es que sea una ciudad fea, pero tampoco nos pareció que merezca la pena como para desviarse de la ruta, ni el tiempo que se pierde para entrar y salir en tren. Si repitiéramos el viaje, nos olvidaríamos de Rostock y haríamos noche en Warnemünde.

 

 

 

 

 

Etapa 2: de Rostock a Zingst

 

 

 

 

Volvemos a usar el cercanías para salir de Rostock. Hay que bajarse en Warnemünde y cruzar con las bicis en ferry a la otra orilla.

Durante varios kilometros de carril bici asfaltado nos vamos alejando del mar, para luego volver a la costa cruzando un bosque por un camino de tierra bastante bacheado.

 

Llegamos a Graal-Müritz, y a partir de allí seguimos paralelos a la playa adentrándonos en la península de Zingst. A partir de Wustrow cruzamos a la costa Sur de la península, donde rodamos por una zona de albufera, y finalmente volvemos a la costa Norte a la altura de Prerow, donde ya sin dejar la orilla del mar llegaremos a Zingst.

 

Los pueblos de esta segunda etapa son mas pequeños y quizás menos interesantes que los de la anterior, y sin embargo el pedaleo resulta muy agradable por la variedad de paisajes que cruzamos: playas, lagos, bosques, campos de cultivo ...

 

 

Ademas se pasa por varias zonas residenciales donde se ha tratado de mantener el estilo tradicional de la región. Aunque la mayoría de casas son de construcción reciente, están hechas con mucho gusto y mantienen el encanto de los techos de paja y sus típicas mansardas curvas.

 

Son ademas urbanizaciones abiertas, con calles adoquinadas donde apenas se ven coches, y por las que da gusto pedalear disfrutando de los jardines

cuidados con esmero.

 

 

Nos habían hablado mucho de las tormentas y vientos del "Ostsee", pero sin embargo disfrutamos toda la etapa de cielos azules y temperaturas primaverales muy agradables.

 

Zingst es un pueblo pequeño, pero con su playa y su "Seebrücke" (vamos, como todos), y además una calle principal muy animada con restaurantes y terrazas. Un buen sitio para hacer noche.

 

 

 

 

Etapa 3: de Zingst a Stralsund

 

 

 

Esta etapa es mas monótona. Discurre siempre entre campos y albuferas, y el paisaje resulta un poco anodino. No se cruza ningún pueblo grande, y no es fácil encontrar sitios para comer o parar a tomar un refrigerio. Imprescindible llevar en las alforjas comida y bebida en abundancia.

 

 

 

Sin duda lo mejor del día es la llegada a Stralsund. Declarada junto a Wismar Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002, es un ejemplo del desarrollo y difusión de las técnicas de construcción en ladrillo característicos de las ciudades hanseáticas de la región del Báltico. Merece la pena callejear por el centro histórico amurallado donde destacan el ayuntamiento junto a la Iglesia de San Nicolas, y la Iglesia de Santa María, inspirada en la iglesia de igual nombre en Lübeck.

 

 

furgoneta ostsee

 

Furgoneta y "Korb" en un patio trasero

 

 

 

Etapa 4: de Stralsund a Wiek

 

 

 

Desde Stralsund hay que coger el puente del ferrocarril para entrar en bicicleta en la isla de Rügen.

 

Comenzamos a recorrerla por su costa Oeste, que es la menos turística y habitada. Vamos siempre entre campos de cultivo y la laguna litoral que queda entre Rügen y la península de Zingst.

 

 

 

Granja junto a la costa

 

 

Es una etapa pesada en la que tenemos que soportar caminos con muy malos firmes.

Muchas de las carreteras son de losas de hormigón, y cada metro tienes que pasar por una junta. Así que vas en un rítmico y torturante "clonk ... clonk ... clonk ... clonk" durante kilómetros y kilómetros.

En otras zonas el camino prácticamente se pierde entre los sembrados, pero los peores tramos de todos son los adoquinados: hechos con unos pedruscos totalmente irregulares sobre los que es imposible pedalear. "Pling blong crick plaff bing blof crack" ... después de cien metros ya estáis tu y la bici para el arrastre. Nosotros un par de veces nos bajamos y empujamos a pie durante un rato solo para descansar de ese desquiciante traqueteo.

 

Casi al finál de la étapa se llega a Schaprode. Es el pueblo desde el que salen los ferrys a Hiddensee, una pequeña isla de poco mas de mil habitantes, con 17 kilometros de largo y 250 metros de ancho, donde están prohibidos los vehículos motorizados (solo hay un autobús público). Mucha gente se mueve en carros tirados por caballos, y debe ser ideal para hacer con la bici. Nosotros no teníamos tanto tiempo, así que no la visitamos.

 

Finalmente llegamos a Wiek para pasar la noche. El pueblo no tiene mas que un pequeño puerto y un par de chiringuitos.

 

La verdad es que no merece la pena rodar por este lado de la isla. Mucho mejor hubiera sido irnos directamente a la costa Este ...

 

 

 

Etapa 5: de Wiek a Binz

 

 

 

Tan poco nos había gustado la etapa anterior, que decidimos cruzar directamente al otro lado a ver si la cosa mejoraba. Nos dejamos por ver el Cabo Arkona, con su faro de ladrillo rojo, pero a cambio ganamos un par de horas para pasarlas disfrutando de la costa Este. Mucho mas turística y mucho mas bonita.

 

En los primeros kilómetros todavía tienes que sufrir un poco los caminos de losetas, pero en cuanto llegas a la playa te olvidas de las penurias. Unos carriles bici estupendos junto a una playa preciosa, y cada pocos kilometros un pueblecito con sus hoteles y sus terrazas para tomarte un "Café Latte" o una "Radler" mirando al mar.

 

Así que ya mas animados afrontamos una serie de suaves subidas por el interior que nos adentran en el pequeño Parque Nacional de  Jasmund. Por un camino algo embarrado llegamos al "Königsstuhl" (la silla del Rey), donde están los acantilados blancos de Rügen, muy conocidos en Alemania por haber sido pintados por Caspar David Freiderich (pintor romántico alemán del siglo XIX).

 

 

 

"Königsstuhl"

 

 

Los acantilados de roca caliza de un intenso color blanco destacan entre la vegetación, y las algas tiñen el agua de tonos verdosos, dando todavía mas colorido a este singular paisaje.

 

 

 

 

Acantilados blancos de Rügen

 

 

Del "Königsstuhl" parte una escalinata de madera que permite descender los 160 metros que nos separan de la playa. Merece la pena animarse a bajar, aunque luego tengáis que subir los cientos de escalones de vuelta.

 

 

 

Acantilados de Jasmund desde la playa

 

 

Para salir de Jasmund de nuevo hay que enfrentarse a unos cuantos kilometros de caminos rotos y penosos tramos de los temidos adoquines. Nosotros en cuanto pudimos, nos desviamos por una carretera asfaltada en la que disfrutamos de unos kilometros de bajada que nos llevaron sin mas sobresaltos a Sassnitz.

 

 

 

Camino adoquinado en Jasmund. Aquí por lo menos el barrillo amortiguaba algo el traqueteo

 

 

 

Después pedaleamos rumbo al Sur y de nuevo aparecen las playas, y con ellas otra de las sorpresas de esta curiosa etapa: El complejo de Prora.

Mas de cuatro kilometros de edificios en ruinas. Ocho bloques de seis alturas a 150 metros de la playa. Apartamentos idénticos con dormitorios de 5x2,5 metros y vistas al Báltico. Un complejo diseñado por los Nazis con capacidad para albergar a 20.000 personas para que los obreros alemanes pudieran disfrutar de unas vacaciones en el mar. Se construyeron entre 1936 y 1939 por la organización "Kraft durch Freude" (fuerza a través de la alegría). El proyecto recibió varios premios internacionales de arquitectura, y también contemplaba la construcción de teatros, cines, piscinas, y una sala de congresos con capacidad para 25.000 personas que no llego a levantarse. Tras la guerra los rusos demolieron algunos de los bloques, y usaron otros como base militar. Con la creación de la RDA el complejo fue abandonado.

 

 

prora, el baltico en bicicleta

 

Vista parcial del complejo nazi de Prora

 

 

En la actualidad se encuentra en ruinas, aunque uno de los bloques se ha reformado y ahora es un albergue de juventud, y otros se usan como salas de conciertos, o están "okupados". El resto de los bloques se han vendido a diferentes empresas, y hay varios proyectos en marcha para abrir hoteles, residencias, o modernos edificios residenciales.

 

 

Y ya al final de la larguísima playa de Prora, terminamos la etapa en Binz. Un precioso pueblo turístico donde destacan las casas con elaborados porches y balcones de madera pintados en blanco.

 

 

 

Típicos balcones de madera en Binz. Muchas de las casas del centro luces balconadas y porches de madera similares

 

 

 

binz, el baltico en bicicleta

 

Panorámica de Binz desde el Seebrücke

 

 

... y como todo pueblo del Báltico que se precie, con su playa y sus "Korb", su muelle sobre el mar, sus hoteles balneario de estilo neoclásico, un montón de bares y terrazas, y el puesto de vigilancia de la cruz roja mas curioso que hemos visto.

 

 

arquitectura rda, el baltico en bicicleta  

A finales de los sesenta, y tras morir ahogados varios chicos en el mar, se les ocurrio construir este extraño puesto de vigilancia a unos metros de la orilla.

 

Ahora no tenemos claro para que lo usan, pero allí esta para desmentir el tópico de que los alemanes del este solo levantaban edificios grises y cuadrados.

 

 

 

Etapa 6: de Binz a Bergen

 

 

 

 

A muy pocos kilometros de Binz esta Sellin. El camino se mete por el interior y tiene un par de cuestecillas, pero merece la pena el esfuerzo por ver el mas famoso "Seebrücke" de Rügen, que como veis en la foto, tiene su propio restaurante sobre el mar.

 

 

 

Seebrücke de Sellin

 

 

Y como en Sellin acababa nuestra ruta, nos armamos de valor para darnos un chapuzón y despedirnos del Ostsee.

Después ya bien fresquitos hicimos los últimos kilometros a Bergen para coger el tren de vuelta a Wismar.

 

 

 

 


Comentarios de los lectores

 

 

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bicicletero

bicicletero comento el 12/01/2014 :

 

Hoy he descubierto vuestro "Blog", y curioseando he dado con este viaje que creo que no lei en su dia.

No creo que yo termine llendome a pedalear por esas latitudes, pero me lo he pasado bien leyendolo.

 

Aņadir nuevo comentario

 

Datos viaje


Fecha: Junio 2013


Tipo ruta: Lineal


Track:

GPS (.gpx)

Google Earth


Firme:

50% Asfalto

50% Tierra


Longitud: 410 km


Desnivel acum.: n/a


Etapas: 6


Long. media por etapa: 70km


Etapa mas larga: 92 km


Etapa mayor desnivel ac.:n/a


Dificultad técnica: Ninguna


Dificultad física: Ninguna


Orientación: Mapa y GPS


Dificultad orientación: Media


Equipaje: Alforjas traseras y bolsa delantera


Bicicleta: Montaña


Cubiertas Dibujo mixto


Participantes: Bea y Manu


Alojamiento :Varios

 

 

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