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Cinco lugares poco conocidos para descubrir en bicicleta


por EnBici 05.05.2014

 

 

 

Viajar en bicicleta tiene muchas peculiaridades, pero una de las que mas nos gusta es que te lleva a sitios a los que difícilmente llegaríamos viajando de otra forma.

 

Es difícil que un turista que viaje en tren, coche o autobús, decida parar en un desconocido pueblo junto a una ciudad que recomiendan todas las guías de viaje.

 

Pero si te mueves en bici las cosas son diferentes. Las etapas se planean sobre el mapa prestando mas atención a los kilómetros que a los nombres de las poblaciones. Casi siempre es mas importante el camino que el destino, y las noches se hacen muchas veces allí donde las fuerzas dicen basta. Así es como terminas en pueblos alejados de los circuitos turísticos. Lugares que te permiten conocer la realidad de las zonas por las que ciclas.

 

Muchos de estos pueblos ofrecen la normalidad y hospitalidad de los lugares donde el visitante no es un negocio, y por eso a menudo puedes cenar bien por poco dinero, pasear sin agobios, o charlar con los lugareños.

 

Y de vez en cuando encuentras autenticas joyas de las que nadie te había hablado. Agradables sorpresas, que por inesperadas, todavía resultan mas impactantes. A veces es una plaza, a veces un paisaje, una iglesia, un restaurante, o un pueblo entero ... otras veces ni siquiera es el sitio, es simplemente un cielo barroco, un banco a la sombra, o un bar con música en vivo. Experiencias que se convierten en la guinda perfecta a una día de pedaleo.

 

Aquí te dejamos cinco ejemplos. Cinco pueblos a los que llegamos por azar. Pueblos de los que no sabíamos demasiado (o nada de nada), y que sin embargo nos dejaron un recuerdo imborrable.

No es que aconsejemos ir de propio a visitarlos. Solo que queremos mostrar lo bonito que es viajar en bici, y animaos a explorar la sensación de parar en un sitio, sin saber muy bien porque, y dejarte sorprender.

 

 


 

 

Bud (Noruega)

 

 

Bud es una pequeña villa pesquera de Noruega con apenas setecientos habitantes que se asoma al Atlántico desde una punta de la península de Romsdal.

A unos pocos kilometros de Bud esta la impresionante carretera atlántica, con sus ocho kilometros de puentes sobre el mar que van saltando de isla en isla, pero antes de llegar al pueblo la carretera principal gira al sur en dirección a Molde, por lo que hasta Bud no llega prácticamente ningún foráneo, salvo algún pescador que se queda en el camping.

 

 

carretera atlantica en bicicleta

 

Puentes de la Carretera Atlántica

 

 

Tranquilo hasta aburrir, pero bonito a rabiar, para nosotros Bud representa perfectamente a Noruega y sus gentes. Un sitio aislado, solitario, limpio, disperso, discreto. Un pueblo sobrio con unas vistas de postal, donde no hay mucho mas que hacer que pasar las horas mirando al mar.

 

 

El ultimo tramo para llegar a Bud es espectacular, con montes y cortados a un lado, y playas, islas y estuarios al otro.

Unos kilometros de bicicleta que disfrutamos mucho aun a pesar de que nos toco un día bastante desapacible. Así que llegamos castigados por una jornada de pedaleo con lluvia, viento y frío, y encontramos una reconfortante cabaña con porche que nos permitió descansar mientras nos hacíamos un trozo de salmón en el hornillo y mirábamos el sol ponerse sobre la playa bebiendo una sidra de 3º (el único alcohol que te puedes permitir pagar en Noruega).

 

 

 

Playa del camping de Bud. Vistas desde la cabaña.

 


 

 

Capestang (Francia)

 

 

A veinte kilometros del mediterráneo, en un meandro del Canal du Midi y entre viñedos se encuentra este pequeño pueblo de la región de Langedoc-Rosellon. Anda por los tres mil habitantes, y no lo encontrareis en ninguna guía turística. Sus callejuelas de trazado medieval no se extienden mas allá de las hoy derruidas murallas que lo delimitaron en el siglo XV. Las casas no están demasiado arregladas, y hasta podríamos decir que el pueblo esta algo descuidado. Solo las contraventanas de madera en color granate, verde pistacho, azul celeste o lavanda, destacan en las fachadas. Sin embargo, la calma decadente de este pueblo tiene un encanto especial, que nada tiene que envidiar a sus vecinos de la conocida Provenza.

 

 

 

Panorámica de Capestang desde el Canal du Midi

 

 

Desde la cercana ciudad de Beziers se puede llegar a Capestang tras apenas veinticinco kilometros de pedaleo por las orillas del Canal du Midi que son un resumen perfecto de los que esta ruta tiene que ofrecer. En ese corto tramo te encuentras con el puente-canal sobre el río Orb (uno de los "acueductos navegables" que permiten al canal cruzar en barco sobre el río con 240m de longitud y 28m de anchura). Justo después, las esclusas de Fonserannes. Una concatenación de 9 esclusas que en tan solo 300 metros salvan un desnivel de 21,5 metros. Tras ellas el túnel de Malpas; el primer túnel construido para permitir el paso de un canal.

Después la ruta parece tomarse un respiro, y va serpenteando entre viñedos siempre a la sombra de los típicos plataneros para llegar plácidamente a Capestang.

 

 

 

Canal du Midi a su paso por Capestang (por Drumsara con licencia CC)

 

 

Nosotros nos alojamos en una encantadora casa rural llamada "La Bellifontaine", y luego por muy poco dinero nos dimos un festín en el asador de la plaza, donde comimos un increible magret de pato a la brasa acompañado del vino de la casa mientros la chiquilleria jugaba al rugby. Creo que nunca hemos cenado tan bien por tan poco dinero.

 

 

 

Patio de la casa rural "La Bellifontaine"

 

 


 

 

Bresanona (Italia)

 

 

De Bresanona (Bressanone en italiano y Brixen en alemán) no podemos decir que sea un desconocido pueblecito, porque esta población italiana cuenta con casi veinte mil habitantes, pero no es tan conocida como otras ciudades de la región de Trentino-Alto Adagio (Trento, Merano o Bolzano), ni tan vacacional y turística como los pueblos de Dobiacco, Brunicco o la vecina Cortinna d'Ampezzo (llenos de excursionistas o esquiadores dependiendo de la temporada).

 

 

 

Tres cuartas partes de sus habitantes tienen como lengua materna el alemán, y la impronta germánica se nota en la limpieza y el cuidado de cada rincón de la ciudad, sin embargo la gastronomía y el ambiente de las terrazas son de lo mas "mediterráneo".

 

Lo mejor de cada mundo ...

 

Ademas Bresanona esta en una encrucijada de rutas ciclistas.

 

Calle de Bresanona

 

 

 

Por ella pasa la Ruta del Isarco, que a pocos kilometros enlaza con la famosa Via Claudia Augusta, y también muy cerca del Carril bici de Pusteria, y de la "Vía Lunga delle Dolomiti".

 


 

Dolomitas en bicicleta. Vista desde Bolzano

 

Vista de los Dolomitas entre Bolzano y Bresanona

 

 

Es pues un sitio ideal para la practica de ciclismo de todo tipo. Un paraíso de duros senderos alpinos para los "bikers", pero también una zona ideal para disfrutar con "la flaca" de interminables puertos de montaña, sin olvidar una tupida red de carriles bici para los que quieran simplemente dar un tranquilo paseo.

 

 

 

En Bresanona tienes ademas un par de tiendas de bici con mucho estilo. Pura pose italiana ...

 

 

 

Tan buen sitio es para ir en bici, que hasta la policía lo hace

 

 

Nosotros llegamos a Bresanona en nuestro viaje estival por los Dolomitas, desde el Sur, rodando junto al río, y rodeando lo que fueron las murallas de la ciudad. Por una de sus puertas-torre accedimos al casco antiguo, y a medida que avanzábamos por sus callejuelas fuimos descubriendo porticadas, plazuelas, iglesias, y mil rincones con encanto. El centro en verano esta muy animado y hay un sin fin de buenos bares y restaurantes, pero lo mejor, es tomarse un buen helado italiano sentado en cualquier banco de una de sus muchas plazas rodeado de niños que juegan bajo la mirada inquisidora de sus abuelas.

 

 


 

 

Chinon (Francia)

 

 

La Eurovelo 6 es una conocida ruta ciclista que cruza Europa entera, y su tramo inicial por Francia discurre por una de las zonas mas turísticas y conocidas: "Los castillos del Loira".

 

Muy cerca de uno de los mas famosos; Azay-le-Rideau, esta la localidad de Chinon, de ocho mil habitantes. Aunque tiene también su castillo que dibuja una bonita silueta sobre el pueblo, esta fortaleza medieval no puede competir con los mas elaborados castillos renacentistas. Sin embargo la villa en si, si que tiene mucho que ofrecer. Conocida como "la flor del jardín de Francia", o como la "pequeña villa de gran renombre", tiene una rica historia con ecos de nobles, reyes, y heroínas como Juana de Arco.

 


Eurovelo 6 en bicicleta, el Loira a su paso por Chinon, Francia

 

El Vienne a su paso por Chinon

 

 

El Loira en bicicleta, barcas en el Vienne, Francia  

El pueblo conserva su trazado medieval, lleno de callejuelas, cuestas y rincones pintorescos, y a ambas orillas del Vienne (un afluente del Loira) ofrece bonitos paseos a la sombra de los plataneros.

 

Aunque la ruta "oficial" de los castillos del Loira no pasa por Chinon, existe una variante perfectamente señalizada y muy popular entre los ciclistas que siguen la Eurovelo-6 que si que pasa por el pueblo.

 

Nosotros veníamos de Angers, bastante cansados después de una primera etapa de mas de 110km, y paramos a relajarnos y tomar una cervecita fresca en el castillo de Montsoreau, que tiene una increíble terraza con vista al río que se llena de ciclistas.

 

Poco después dejamos el Loira para remontar el Vienne entre viñedos y pueblos hasta hasta Chinon. Sin duda que fueron algunos de los mejores kilometros de todo el viaje.

 

Barcas en el Vienne

 

 

 

Ya en Chinon, cenamos de maravilla en un restaurante de comida francesa donde nos dieron un pescado estupendo con un vino blanco de la zona. No fue la cena mas barata del viaje, pero cada euro mereció la pena.

 

 

Castillos del Loira en bicicleta   El Loira a velo, Chinon

 

Terraza del castillo de Montsoreau

 

 

Paseo junto a al Vienne en Chinon

 

 

 


 

 

Karres (Austria)

 

 

A menos de una hora de Imsbruck, la capital del Tirol, Karres es un pequeño pueblo de poco mas de seiscientos habitantes rodeado de montañas. No es ni mucho menos el pueblo mas famoso de la zona, pero si que tiene un par de hotelitos frecuentados por moteros en verano y esquiadores en invierno.

Esta en una pequeña meseta a orillas del Inn, y aunque hay que subir unas fuertes rampas para llegar al pueblo el esfuerzo se ve recompensado por las bonitas vistas del valle.

 

 

 

Vistas del Valle del Inn desde Karres

 

 

Nosotros lo visitamos un caluroso día de verano, de esos que el sol pica y no corre ni una brizna de aire, pero por la noche se empezó a levantar brisa, así que después de cenar nos quedamos en la terraza de nuestra pensión tomándonos un par de cervezas de trigo a la fresca mientras veíamos atardecer. El mejor lujo que te puedes dar después de un día de canícula dando pedales.

 

 

 


Comentarios de los lectores

 

 

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Robert

Robert comento el 30/03/2015 : Cinco lugares poco conocidos para descubrir en bicicleta

 

 

Gracias por vuestra estupenda página sobre 5 lugares poco conocidos :-)) y por compartir vuestra experencia. Nos ayuda mucho. Práctico y muy útil . Solo comentar que en 2012 viajabamos con bici tándem desde Blois a Amboise y Chinon y nos encantaba. Muy Muy bonito. Recomiendo también una viaje alrededor del Lago Constanza. Viajando de Madrid a Zurich y de Zurich en tren a Konstanz. Después en un tándem alquilado. Merece la pena: Alemania Austria Suiza. Terreno plano y carril bici de fabula. Mucho 'tráfico' de bici eso si.

Un cordial saludo Robert

 

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