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Reparar el cuadro de carbono


por EnBici 20.02.2020

 

 

 

Ya sabía cuando me compre la bici de carbono que era un material delicado, pero pensé que como era de carretera, tampoco tenía porque ser un problema. No es que pensara caerme a menudo ni ponerla a prueba entre rocas y troncos. Para una primera toma de contacto con el carbono, desde luego mucho mejor en una bici de carretera que con una de montaña.

 

Sin embargo la tragedia llega cuando menos te lo esperas: sin ir mas lejos en la terraza de un bar al terminar una rutilla. Una niña que jugueteaba con su bici entre las bicis de los mayores perdió el equilibrio y cayo al suelo. Me pareció que con su manillar golpeaba mi vaina, porque la bici dio un respingo aunque siguió en pie apoyada en el murete.

Inmediatamente me preocupe por la pobre criatura, entiéndase claro, por mi bici, que de la niña no sabría decir si salio ilesa o se rompió algún hueso. Todo globero de pro entenderá mi reacción y sabe que el hubiera hecho lo mismo. Por no parecer un agonías trate de mantener la compostura disimulando mi desasosiego mientras seguía sentado con pose de indiferencia, pero cuanto mas miraba la bici mas seguro estaba de que se había llevado un buen quicazo, así que en cuanto pude apure mi clara, salde la cuenta y me acerque a la bici ... y ahí estaba, si señores, un desconchón de los buenos.

 

Monte y puse rumbo a casa. Casi ni me atreví a mirarlo. Al llegar deje la bici donde siempre, me arme de valor y me agache a evaluar los daños. Debajo de la pintura parecía verse una grieta, podía meter la uña e hice saltar una escama de material.

 

 

 

 

En cuanto salí de la ducha me puse a buscar en Internet como reparar cuadros dañados. Mala idea.

Después de unas decenas de fotos de roturas catastróficas, un par de relatos de accidentes graves al colapsar la bici bajando un puerto a setenta por hora, y un par de advertencias de que el carbono solo puede ser reparado por unos pocos talleres especializados y profesionales tan cualificados que ya los quisieran en la NASA, ya estaba valorando si compararme bici nueva, pero ya puestos, porque no intentar repararla.

 

Al día siguiente ya había pedido un metro cuadrado de fibra de carbono bidireccional y medio kilo de resina epoxi con su catalizador correspondiente. Por carbono que no quede.

 

 

 

 

Mientra llegaba el pedido evalué el estado de mi maltrecha vaina. Las daños pueden detectarse por complejos métodos de ultrasonidos y termografía, o bien por el clásico método del €: vas golpeando con una monedita y cuando el cristalino y reverberante "ding, ding, ding" se torna en un sordo "toc, tuc, toc, tuc" es que la zona esta dañada.

 

Como equipos de ultrasonidos y termografía no tenían en la ferretería de la esquina, me decidí por el infalible método del €. Para mi pesar, cuando golpeaba justo en la zona desconchada oía el fatídico "toc, tuc", aunque me movía un milímetro a los lados, justo arriba, o justo abajo, y volvía el "ding, ding". Desde luego, si había daños no eran demasiado grandes.

 

Tocaba pues lijar y preparar la superficie para añadir un par de capas de fibra de carbono sanadoras.

 

Y la verdad es que nada mas empezar a lijar casi me dieron ganas de dejarlo así. En cuanto salto la pintura ya no había ni rastro de fisura. Ni a la vista ni a la uña. Prueba del € y "ding, ding" por todas partes. Ni un "toc" ni un "tuc", ni siquiera un "dong" o un "dung". Parece que el método del Euro no es tan infalible, y que un daño en la pintura se "escucha" también sordo y amortiguado.

Lo que pasa es que ya puestos, y habiendo debilitado la zona con la lija, pues que ya casi que mejor tirar para adelante y terminar la tarea.

Así que ración doble de lijado y a quitar pintura cuatro o cinco centímetros a ambos lados de la zona sospechosa.

 

 

 

 

Una vez bien lijado todo, toca hacer la reparación añadiendo la capas de carbono. Para que las laminas de carbono cumplan su función tenemos que "empaparlas" generosamente en la resina epoxi mezclada con el catalizador y presionarlas contra la superficie que queremos reforzar permitiendo eliminar el exceso de resina mientras esta se endurece.

 

Para ello hay que colocar la lamina de carbono impregnada y rodearla con algún tipo de tela o papel que se empape del exceso de resina pero sin adherirse a ella. Existen telas especiales llamadas Peel-ply, pero puedes usar por ejemplo papel de horno, o incluso papel film de cocina perforado. Después para hacer la "presión" suele usarse una bolsa de vació, aunque lo mas fácil si estamos reparando el exterior de un tubo es recubrir con cinta aislante apretando bien. Para facilitar que salga el exceso de resina es buena idea perforar también la cinta aislante con una aguja.

 

Después de un par de pruebas con palo de escoba rajado, me decidí por el papel de horno y la cinta aislante.

 

 

 

 

No es una operación "limpia", así que asegúrate de proteger bien el resto de la bici y de llevar guantes, pero con un poco de paciencia, no es difícil. Ahora ya solo hay que dejar el catalizador haga su función y endurezca la resina, y tras unas horas (yo por si acaso lo deje secar un par de días) el resultado sera algo así ...

 

 

 

 

Ahora ya puedes lijar y pintar, o dejarlo sin tocar y lucir con orgullo las heridas de guerra. Después de unos cientos de kilómetros la bici funciona y suena perfectamente, "ding, ding", y no se ve que se este abriendo ninguna grieta. No se si la fibra de carbono que le he puesto ayuda en algo, o que simplemente el daño no era para tanto. Igual es efecto placebo, pero mientras mi palo de escoba de carbono siga barriendo sin problemas, yo doy pedales mas tranquilo.

 

 

 

 

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