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La costa de Bretaña, de Brest al Mont Saint-Michel


por Bea & Manu 15.08.2016

 

 

 

Hace un par de veranos recorrimos toda la costa atlántica francesa desde Roscoff en la punta de Bretaña hasta Biarritz siguiendo la Velodysee. Es un recorrido estupendo, pero que nos dejo una espinita clavada: cruzamos Bretaña por el interior y nos dejamos sin ver el tramo de costa por el que mas nos apetecía pedalear.

Por eso este año decidimos volver para hacer una ruta "costera" por la Bretaña francesa, partiendo de Brest por las costas de Finisterre, cruzando las Côtes d'Armor con la costa esmeralda y la de granito rosa, para alcanzar la frontera de Normandía y ver una de las abadías mas famosas del mundo: el Mont Saint-Michel.

 

 

 

Llegando al Mont Saint-Michel

 

 

 

La ruta

 

 

Intentamos seguir siempre que fuera posible la linea de costa. Partimos de Brest por una ruta llamada "la Littorale" hasta Roscoff, y a partir de allí seguimos la Eurovelo 4 dirección al Este.

 

 

 

Pincha sobre la imagen para descargar el track para Google Earth

 

 

Todo el recorrido discurre por tramos compartidos de carreteras locales y caminos rurales asfaltados, excepto cuando nos desviamos hacia el interior por la vía verde de Dinard-Dinan, el tramo de vía verde de la bahía del Mont Saint Michel, y algún que otro tramo de caminos de tierra que salpican la ruta.

 

Cuidado al planificar las etapas porque las distancias engañan. La ruta entra y sale a cada península, cada cabo y cada ría de la recortada y rocosa costa bretona. Lo hace además por caminos que bajan y suben de los acantilados a las playas y viceversa, haciendo las etapas bastante mas duras de lo esperado. No es raro encontrar repechos con pendientes del diez o el quince por ciento, que aunque solo duran unas decenas o centenares de metros, van poco a poco haciendo mella. Algún día que habíamos planificado etapas de noventa o cien kilometros, no nos quedo mas remedio que atajar por el interior y acortar el pedaleo para ir mas relajados.

 

 

 

Que ver y visitar

 

 

La ruta tiene dos partes. En las primeras seis etapas el protagonista es el paisaje. Las poblaciones no tienen mayor interés y el atractivo de la etapa es casi directamente proporcional al tiempo que rodamos junto a la costa.

 

 

 

Carretera saliendo de Porspoder

 

Hay tramos en los que continuamente vas viendo el mar que resultan preciosos, y otros en las que no hay caminos que vayan tan cerca del agua y vas entre campos de cereal y son algo mas aburridos.

 

 

En las últimas tres etapas la cosa cambia: los paisajes pasan a segundo plano, y el protagonismo lo ganan las poblaciones: Dinan, Dinard, Saint-Malo y el Monte Saint-Michel.

Planificamos etapas de pocos kilómetros de pedaleo, casi todos por vías verdes muy agradables, pero siempre dejadonos varias horas para candar la bici y callejear por estas pequeñas ciudades.

 

 

 

Dinan

 

 

 

Alojamiento

 

 

Este año no nos hemos calentado la cabeza. Todas las noches de hotel o B&B, la mayoría, reservadas desde casa. Salvo en las zonas mas turísticas no vimos demasiado camping, y además parece que cuando vas a zonas muy lluviosas (y esta lo es) no apetece ir con la tienda. En definitiva, fuimos ligeros de equipaje, sin tienda ni hornillo, haciendo "cicloturismo de tarjeta de crédito".

Eso si, tener en cuenta que en gran parte de Bretaña el turismo no esta demasiado concentrado en pueblos concretos, lo cual implica una oferta hotelera dispersa y limitada, que a veces no te deja otra opción que reservar hoteles caros (aunque algunos bien chulos).

 

 

 

El hotel donde dormimos en Brignonan estaba en primerisima linea de playa ;-)

 

 

 

Comida

 

 

Pues esta fué sin duda la gran decepción del viaje. Muchos días paramos en sitios tan pequeñitos que no encontramos mas que creperías o braserias. Lo bueno es que los platos mas típicos de Bretaña son aptos para celiacos (que algunos lo somos): las gallettes (creppes salados de trigo sarraceno que no tiene gluten), los moules-frites (mejillones con patatas fritas), los Saint Jaques (vieiras que tomas normalmente a la plancha) y la sidra, que ademas de bien buena es bien barata. Lo malo es que después de varios días a base de estas cuatro cosas terminamos un poco hartos. Al final casi todos los días, por lo menos para comer, hacíamos picnic que también es muy francés. Creo que es el primer viaje que hacemos a Francia y no venimos alucinando de lo bien que hemos comido.

 

 

 

 

Etapa 1: de Brest a Porspoder

 

 

 

Brest es la tercera ciudad mas importante de Bretaña. Sede principal de la marina de guerra francesa antes de la segunda guerra mundial, en ella establecieron los alemanes una de las principales bases navales de sus temidos submarinos. Durante la reconquista aliada fue bombardeada intensivamente y destruida casi por completo. Ahora alberga la base de submarinos nucleares francesa y diferentes instalaciones militares y académicas, siempre relacionadas con el mar y la navegación.

 

Saliendo de la ciudad todavía pueden verse los los bunkers para submarinos alemanes ahora abandonados o usados como almacén.

Tras apenas cinco kilómetros hacia el Oeste a través de la zona portuaria subimos el primer repecho importante hasta ganar unos cien metros de altura y nos metemos por el interior. Una pronunciada bajada lleva a la playa de Tregana. El cielo estaba encapotado y nos acompañaba un calabobos que apenas mojaba, pero que nos hacia llevar el chubasquero con la consiguiente sudadina pese a que no haría mas de veinte grados de temperatura.

 

 

 

Playa de Tegana

 

 

Luego otra vez a subir y volvemos a bajar a la siguiente playa.

Poco a poco dejo de llover, y a los aproximadamente treinta kilometros de etapa llegamos al cabo de Saint Mathieu, con un faro levantado entre las ruinas de una abadía junto a los acantilados que forman un curioso conjunto.

 

 

 

Faro del cabo de Saint Mathieu

 

 

Después giramos al Norte, y con el viento de cara fuimos rodando por una carretera muy agradable viendo el mar.

Cruzamos la ría de Conquet y seguimos paralelos a la costa divisando playas, acantilados y un montón de islas que pueblan los primeros kilometros de mar abierto. Con casi sesenta kilómetros recorridos llegamos al estuario de Aber-Ildut, donde por fin encontramos un café abierto para tomar algo calentito y reponernos del viento y el cansancio. Es un estuario con mareas muy pronunciadas que en bajamar dejan un sinfín de barcas varadas en un mar de arena.

 

Desde aquí aun nos quedaban una decena de kilómetros hasta llegar al primer hotel en Porspoder.

 

 

Etapa 2: de Porspoder a Brignonan

 

 

 

Empezamos la mañana con un paseo por la isla de Saint Lauraint para estirar las piernas, y después ya nos pusimos a dar pedales. Los primeros kilómetros son inmejorables; bastante llanos, rodando muy cerca del agua y con unas vistas preciosas de la costa.

 

Poco a poco fuimos poniendo rumbo al Este, y el viento nos fue entrando de espalda, lo que nos ayudó a ir pasando los kilómetros.

 

Aproximadamente en el kilómetro veinte empezamos a remontar la ría de Treglonou. Empiezan unos kilómetros bastante rompepiernas en los que nos fuimos ralentizando, así que decidimos acortar la etapa por Lannalis saltándonos uno de los salientes costeros que íbamos a recorrer.

 

Superamos la siguiente ría a la altura de Paluden y volvimos a pedalear paralelos a la costa. El terreno ya no es tan agreste y se van sucediendo las playas de arena y zonas rocosas.

 

 

 

Faro de la isla de Vierge

 

 

A los cincuenta kilometros de etapa viene la última incursión hacia el interior con su consiguiente subidita, que da paso a una zona costera bastante llana repleta de tremendos bloques de roca que crean curiosas formaciones tanto en el mar como en tierra. No hay pueblos propiamente dichos, pero se suceden los campings y las casitas de vacaciones. Fueron unos kilñometros preciosos hasta que llegamos a la playa de Brignonan donde pasamos la noche en un tranquilo hotel con vistas al mar.

 

 

 

Faro junto a las playas de Brignonan

 

 

 

Etapa 3: de Brignonan a Plouezoc'h

 

 

 

 

 

La etapa empieza bién, mas o menos igual que termino la anterior. Bloques de granito entre playas, campos y casitas de piedra.

Paramos a tomar algo en una tasca de mala muerte en Mogueriec después de buscar sin éxito algún café con cierto encanto. Ya veíamos que nos habíamos pasado de kilometros al planificar la etapa y nos íbamos a ir a mas de cien, así que decidimos ir directamente a Saint-Pol-de-Leon sin pasar por Roscoff. Esta zona ya la habíamos rodado hace dos veranos, y no la recordábamos especialmente bonita. Esta vez tampoco nos gusto. Para llegar a Morlaix tuvimos que dar mil vueltas evitando carreteras con tráfico y salvando algunos repechos por los que cuesta subir las alforjas.

 

Eso si, por lo menos Saint-Pol-de-Leon y sobre todo Morlaix son dos pueblos bonitos y bastante animados, donde si que puedes encontrar sitios donde comer o tomar algo en una terraza.

 

 

 

Morlaix visto desde el viaducto del tren

 

 

Después de Morlaix otra vez hacia el interior por una carretera que termina dando paso a un camino de tierra en no muy buen estado, por el que finalmente llegamos a Plouezoc'h puerto, junto a la ría.

Desde allí la última subida nos llevo hasta el pueblo donde teníamos reservado un B&B. Es un sitio tranquilo y poco turístico. Cenamos en el único restaurante que hay, una crepería con una carta corta, pero donde estaba todo bastante rico.

 

 

 

Etapa 4: de Plouezoc'h a Perros

 

 

 

Como nos habíamos desviado un poco de la ruta hasta Pouezoc'h, seguimos por el interior hasta encontrarnos con el Atlántico en Plougasnou. Hay que bajar a la playa y desde allí sale una bonita carretera junto al mar con buenas vistas. Aquí la costa es mas agreste que días anteriores, y los sube y baja son continuos. Mas o menos al kilómetro treinta de etapa llegamos a la bahía de Saint Effalm que termina en Saint-Michel-En-Greve. Es una playa enorme, de cinco o seis kilómetros de largo, que además en marea baja tiene varios centenares de metros de anchura. Un sitio ideal para ver maniobrar los "char á voile", una mezcla de patinete y ala delta que aprovecha el viento para rodar por la arena compacta que deja la bajamar.

 

 

 

Un grupo de Char-á-voile corriendo por la playa de Saint-Michel-En-Greves

 

 

Desde Saint-Michel-En-Greves la ruta va por el interior hasta Lannion. Una pequeña ciudad de casi veinte mil habitantes con un bonito centro histórico.

 

 

 

Centro de Lannion

 

 

Nosotros desde allí salimos en dirección Norte directos hacia Perros, con la intención de llegar pronto y poder pasear por la famosa "costa de granito rosa". De Perros sale el llamado "sentier des douaniers" (sendero de los aduaneros) desde donde se aprecia la singularidad de este tramo de costa en el que el feldespato da a las rocas de granito un color marrón rosáceo, y que ademas se agrupan de forma caprichosa dando lugar a curiosas formaciones. Andaríamos casi diez kilometros de sendero y realmente mereció la pena.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por lo demás, Perros es un pueblo bastante turístico, lleno de hoteles, y hasta diríamos que con algo de chiringuiteo, lo cual después de tantos días de sobriedad bretona, hasta nos alegro la tarde.

 

 

Etapa 5: de Perros a Binic

 

 

 

Pasado Perros no hay caminos ciclables que discurran cercanos a la costa, así que en esta etapa rodamos sobre todo por el interior, con lo que los paisajes pierden algo de encanto. La primera parada del día la hicimos en Treguier a media mañana, y a mediodía ya estábamos en Paimpol otra vez junto al mar.

 

 

 

 

A partir de aquí rodamos ya mas cerca de la costa, pero por caminos sin buenas vistas. Ya no pasamos por ninguna población importante y los ultimos kilometros se hicieron bastante pesados y aburridos.

 

Binic es un pueblo muy animado, con muchísimos locales alrededor del puerto y que estaba a reventar (igual también ayudo el que fuera sábado noche), lleno de terrazas, con varios grupos tocando al aire libre, tiovivos, etc.

 

 

 

Etapa 6: de Binic a Matignon

 

 

 

 

La etapa comienza con una fuerte subida hasta llegar a Pordic, y luego mejora cuando cogemos una vía verde (todavía en construcción en algunos tramos) que nos lleva hasta las cercanías de Saint-Brieuc. Cruzamos la ría sin llegar a entrar en la ciudad y volvemos a subir para salir de nuevo a otro tramo de vía verde que nos llevara por la bahía hasta Yffiniac.

 

 

 

Bahía de Saint-Brieuc

 

 

El resto de la etapa sigue un poco la tónica del día anterior. Pueblos aburridos y paisajes sin demasiado interés, sin mas alegrías que los pocos tramos en los que vuelves a encontrar unos metros de vía verde que te permiten avanzar sin el continuo sube y baja de las carreteras locales.

 

La etapa pasa muy cerca del conocido Cap Frehel, así que si queréis os podéis desviar para caminar entre los acantilados y los faros.

 

Finalmente bajamos a la ría de Port-a-la-Duc y otra vez subimos hasta Matignon. Otro pueblo de casitas de piedra, muy cuidado, pero aburrido y anodino.

 

 

 

Port-a-la-Duc

 

 

 

Etapa 7: de Matignon a Dinan

 

 

 

 

Después de dos etapas que podríamos calificar de transición, el viaje vuelve a coger vuelo. Comenzamos el día rodando por tranquilas carreterillas locales que en poco mas de veinte kilometros nos llevaron a Tremereuc, donde encontramos la vía verde Dinan-Dinard. Es un estupendo camino de tierra bien compactada por el que avanzamos rápidamente hacia el sur camino de la ciudad amurallada de Dinan.

 

En Taden bajamos al cauce del río Rance y rápidamente encontramos el puerto de Dinan.

 

 

 

Puerto de Dinan

 

 

Tras solo cuarenta kilometros, aparcámos las bicis para comer mirando al río y nos dejamos toda la tarde libre para visitar la ciudad.

 

La idea inicial era seguir etapa hasta Saint-Malo, pero decidimos bajar el ritmo de pedaleo y terminar el viaje de forma mas relajada, dándonos mas tiempo para visitar las muchas atracciones de este final de viaje.

 

Dinan tiene un casco histórico amurallado y bien cuidado. Aquí por primera vez desde que partimos oímos hablar español, vimos autobuses de japoneses, grupos de alemanes, y como no, montones de ingleses que cruzan el Canal de la Mancha para pasar unos días en Francia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Etapa 8: de Dinan a Dinard y Saint Malo

 

 

 

 

Si la del día anterior fue una etapa fácil y llevadera, esta tenemos que decir que fue un agradable paseo.

Nada mas salir de Dinan buscamos la vía verde por la que llegamos, y que nos llevara en menos de treinta kilometros hasta la ciudad costera de Dinard. Buen firme y ligeramente cuesta abajo; los kilómetros cayeron placenteramente y en un par de horas estamos entrando en Dinard.

 

 

 

Rodando por la vía verde de Dinan a Dinard

 

 

Dinard es la primera localidad de la llamada costa Esmeralda. Es una ciudad balneario que a finales del siglo XIX y principios del XX fue tremendamente popular como destino de vacaciones entre las clases altas de las islas británicas. Centenares de villas de la "Belle Époque" se han conservado perfectamente en los acantilados junto a la playa de l'Écluse, donde en verano pueden verse las famosas casetas de baño de tela azul y blanca.

 

 

 

Villas en Dinard con la silueta del Cap Fréhel en el horizonte

 

 

Antes de comer, cogemos el ferry que cruza el estuario del Rance para llevarnos a Saint-Malo.

En ella se hicieron fuertes los alemanes en la segunda guerra mundial, y fue arrasada con napalm y destruida completamente por los aliados, pero veinte años de cuidadosa restauración devolvieron a la "ciudad corsaria" todo su esplendor.

 

 

 

Murallas de Saint-Malo vistas desde el mar

 

 

Fuera de la histórica y animada ciudad intramuros hay varias playas e islas fortificadas que completan un conjunto con mucho encanto.

 

 

 

El "Fort National" visto desde las murallas de Saint-Malo

 

 

 

Etapa 9: de Saint-Malo a Mont Saint-Michel

 

 

 

 

Última etapa en la que queríamos ponerle la guinda al pastel visitando el archiconocido Mont Saint-Michel

Esperábamos llegar hasta él por carreteras atestadas de autobuses y caravanas, pero cuando apenas llevábamos veinte kilometros de etapa nos encontramos con una agradabilisima vía verde que nos llevo a través de la bahía en total soledad hasta casi llegar al mismísimo Mont Saint-Michel ¡una agradable sorpresa!

 

 

 

Llegando a pie al Mont Saint-Michel

 

 

Y decimos "casi", porque una vez llegas a las cercanías de la nueva pasarela de acceso te juntas con todas las hordas de turistas que diariamente visitan el monte ¡mas de tres millones de visitas cada año!

El acceso con la bici esta limitado en las horas centrales del día, lo que se traduce en que cuando llegas a la pasarela tienes que desmontar y cruzarla andando. Al llegar al monte puedes dejar las bicis tranquilamente antes de entrar porque siempre hay policía vigilando. Salvo que sea un día muy tranquilo, que no creo que los haya, no os dejaran pasar con las bicis mas allá de la muralla de acceso. A nosotros nos pararon, y solo nos dejaron continuar tras demostrar que teníamos alojamiento dentro del recinto.

 

Ademas de disfrutar de las impactantes vistas del este peñasco aislado en mitad de la bahía, merece la pena visitar el interior de la abadía dedicada a San Miguel. Eso si, armaos de paciencia porque llegar a la entrada puede ser realmente complicado. En las horas puntas del día es prácticamente imposible moverse entre la gente que se apelotona en las calles.

 

Quizás sea mas práctico y barato alojarse fuera del monte, porque dentro es todo muy turístico, es decir, caro y de mala calidad, pero a nosotros nos apeteció quedarnos en un albergue que tenia habitaciones muy normalitas, pero unas terrazas con vistas preciosas de la bahía.

 

 

 

Vistas de la bahía de Saint-Michel desde la terraza del albergue

 

 

A la mañana siguiente nos levantamos pronto para salir pedaleando cuando todavía casi no había llegado ningún turista y poder disfrutar del lugar con tranquilidad.

 

 

 

 

 

 

 


Comentarios de los lectores

 

 

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albertocalambre

albertocalambre comento el 19/08/2016 : comentarios

 

 

cómo habéis llevado y traído las bici. qué tal las bicis nuevas.

 

Avatar de Usuario

Manuel

Manuel respondio el 20/08/2016 :

 

La verdad es que no teneiamos ninguna alternativa buena.

Bicis y avión ya sabeis que no casan bien, y menos con bicis nuevas Embarassed,

en tren las conbianciones son malas Cry,

pedaleando nos hubiera costado demasiado Tongue Out,

asi que solo quedaba el coche = 1100 km que son casi 11h !!!

A la ida paramos en Carhaix para partirlo en dos, y a la vuelta como al tren de vuelta a Brest le costo cuatro horas tuvimos que hacerlo practicamente todo del tirón. Una paliza, pero no teniamos muchas mas alternativas ...

Las bicis de maravilla. Ya iremos contando algunos detalles. 

 

Aņadir nuevo comentario

 

Datos viaje


Fecha: Agosto 2016


Tipo ruta: Lineal


Track:

GPS (.gpx)


Firme:

80% Asfalto

20% Tierra


Longitud: 580 km


Desnivel acum.: n/a


Etapas: 9


Long. media por etapa: 65 km


Etapa mas larga: 84 km


Etapa mayor desnivel ac.: n/a


Dificultad técnica: Ninguna


Dificultad física: Media


Orientación: GPS


Dificultad orientación: Media


Equipaje: Alforjas traseras y bolsa delantera


Bicicleta: Trecking


Cubiertas Dibujo mixto


Participantes: Bea y Manu


Alojamiento : Hoteles

 

 

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