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de Burgos a Logroño por el Camino de Santiago en dirección contraria


por Bea & Manu 29.06.2013

 

 

 

Por varios motivos que no vienen al caso, estos últimos meses han sido muy movidos, y entre unas cosas y otras íbamos para casi año y medio en el dique seco, así que decidimos no dejar pasar las vacaciones de Navidad sin darle vidilla a las alforjas.

 

Nos apetecía calorcito y playa. Miramos varias rutas por canarias y baleares, pero mirando y mirando se nos fue echando el tiempo encima sin haber reservado nada. Así que al final nos vimos forzados a elegir una ruta mas de "andar por casa"; de las que decides hoy y las empiezas mañana sin casi planificación. Pocas opciones teníamos, y la que se llevo el gato al agua fue el Camino de Santiago.

 

 

burgos

 

Amaneciendo en Burgos

 

 

En todas partes desaconsejan hacer el camino en invierno, supongo que por el frío, pero la verdad esas Navidades estaban siendo bastante "cálidas". Y si lo dicen por perderte el "ambiente" y la camaradería entre peregrinos de la "temporada alta", la verdad es que a nosotros nos va mas pedalear por sitios solitarios y tranquilos, así que ruta decidida. A un tiro de piedra de casa, sin problemas para encontrar alojamiento, no hay que comerse la cabeza con el itinerario, y además podemos ir en tren. Bueno, esto último fue solo una asunción precipitada e ingenua por nuestra parte. Un par de intentos de reservar billetes por internet y ya nos dimos cuenta de que esto no es centroeuropa. Aquí para viajar con las bicis en el tren hay que armarse de paciencia.

 

Queríamos hacer el tramo Burgos-Leon, pero fue imposible encontrar trenes de vuelta desde León a Zaragoza. Teníamos que coger un regional después de otro para unir León con Palencia, Palencia con Burgos, y Burgos con Zaragoza, aun así lo intentamos, pero nadie en RENFE sabia como reservar plazas para las bicis. Ir a Burgos era algo mas sencillo: no podíamos usar el Intercity por Vitoria aunque el tren tiene sitio especifico para colgar bicis, porque la ruta se considera de larga distancia, y en la larga distancia no se pueden llevar bicis: increible pero cierto.

La otra alternativa era un regional que salía a las seis de la mañana y cubría la ruta en solo ¡cinco horas y media! (casi el doble que el intercity). El resto de trenes con horarios y duraciones mas razonables son Alvias y largas distancias que no permiten bicicletas.

 

Finalmente decidimos hacer el tramo Burgos-Logroño. Íbamos en dirección opuesta, pero total, en estas fechas tampoco esperábamos encontrar mucho trafico en contra.

 

 

 

El frío

 

 

 

Ya hemos dicho antes que este no ha sido un Diciembre frío en absoluto, pero nos preocupaba estar muchas horas sobre la bici a solo un par de grados y casi siempre con niebla.

 

Al final no ha sido para tanto. Desempolvamos todos nuestros bártulos de anteriores salidas invernales (cubrepies de neopreno, guantes cortaviento, gorros, bragas, etc.) y la verdad es que hemos rodado muy a gusto por la fría meseta castellana.

 

Ademas hemos añadido al ajuar prendas interiores de lana merino que nos han ido muy bien (ya os contaremos algo mas sobre la lana merino en otra entrada).

     

 

 

La lluvia

 

 

Por suerte no nos llovió demasiado, pero en algunos tramos cuatro gotas fueron suficientes para hacer del camino un autentico barrizal. Saliendo de Burgos entre Villalval y Atapuerca tuvimos algunos tramos de piso arcilloso en los que el barro se metía por todas partes creando una maseta, que una vez endurecida, se hacia muy dificil de quitar. Si bien creemos que el frío no es un gran impedimento, si te cogen días lluviosos si que el camino se vuelve mucho mas duro, y si no que se lo cuenten a Antonio Arderiu que hace ya unos años nos contó su experiencia de "camino pasado por agua". Además el barro y las pocas ganas de limpiar la bici al final de etapa, derivaron en algunos problemillas mecánicos que dieron al traste con el final de nuestro viaje. Luego os contamos ...

 

 

 

Las dificultades del camino

 

 

Después de muchos años rodando por toda Europa, el Camino de Santiago es una de nuestras asignaturas pendientes. La verdad es que nunca nos ha llamado demasiado la atención porque no la creíamos una ruta especialmente preparada para el cicloturismo, así que uno de los objetivos de esta corta salida era ver de primera mano como es el que para muchos es su primer, y también para muchos único, viaje en bicicleta.

 

Pues bién, no nos sorprendió: al menos el tramo que rodamos no es una ruta cicloturista al estilo de las grandes rutas europeas. Casi todos los kilómetros eran perfectamente ciclables, pero de vez en cuando encontrabas algún que otro tramo con una combinación de pendiente y estado del piso que nos obligaba a echar pie a tierra.

 

 

piso pedregoso

 

Piso pedregoso en la Sierra de Atapuerca

 

 

 

En otros tramos en los que suponemos que el trazado del camino ha sido ocupado por la carretera, se ha optado por utilizar desmontes en linea recta que no son un problema para los caminantes, pero si un autentico rompepiernas para los ciclistas.

 

Son tramos duros si vas con las alforjas cargadas. Otra cosa es hacer el camino en bicicleta de montaña con coche de apoyo y  simplemente llevar el camelback a la espalda.

 

También hay muchos tramos que aunque llanos, se hacen pesados por el mal estado del firme que no esta nada cuidado (mucha piedra suelta, rodadas de tractor que hacen la marcha un suplicio, etc.).

 

Nosotros llevamos nuestros neumáticos mixtos (semilisos) y echamos de menos unos con balón y buenos tacos, que es lo que pide este terreno.

 
     

 

 

cuestas camino de santiago

 

Montes de Oca

 

 

En definitiva, el Camino de Santiago es una ruta ciclable y que inspira confianza por el simple hecho de que miles de peregrinos la hacen cada año, muchos de ellos en bicicleta. Es sencillo orientarse con las famosas flechas amarillas y en los pueblos es fácil encontrar albergues, restaurantes y demás servicios. Sin embargo, no es una ruta bien preparada para el cicloturismo de alforjas. Nosotros diríamos que es mas bien una larguísima ruta de bicicleta de montaña que se adapta mejor al concepto de "bikepacking" o de viaje con furgoneta de apoyo que al concepto que nosotros tenemos de ruta para hacer con alforjas (aunque esta claro que tipos de cicloturismos hay tantos como viajeros en bicicleta, y ninguno mejor ni peor que otro).

Físicamente se necesita cierta preparación, no es una ruta confortable, no se puede hacer con niños, y se necesita una bici robusta ademas de conocimientos básicos de mecánica (es probable tener algún pinchazo o pequeña avería). El Camino de Santiago en bicicleta os gustará si os gusta y estáis acostumbrados al ciclismo de montaña, pero desde luego no es la ruta ideal para tener un primer contacto con los viajes cicloalforjeros si no sois avezados beteteros.

 

Intentar que alguien se aficione a viajar en bicicleta haciendo el Camino de Santiago es como intentar que alguien se aficione al trecking subiendo el Anapurna.

 

 

 

Peregrinos en invierno

 

No nos cruzamos mas de una docena de peregrinos al día, ninguno haciendo el camino en bicicleta, y la mayoría eran ¡COREANOS! Un par de novelas coreanas sobre el Camino tienen la culpa de haber desatado una verdadera fiebre en aquel país por peregrinar a Santiago. Vienen de forma regular durante todo el año, y claro, en invierno que no hay casi nadie, se hacen notar.

 

 

 

Los problemas mecánicos

 

 

Ya os hemos dicho que el barro nos dificulto algunos kilometros del recorrido, y dejo nuestras bicicletas llenas de arcilla reseca que se agarraba en los recovecos de los cambios, piñones y cadena, como autentico pegamento.

Ya sabemos que después de un día así se impone una limpieza a fondo y un engrasado de cadena ... pero nosotros somos muy perezosos para estas cosas, sobre todo en invierno y cuando no tienes un buen sitio donde hacerlo. Después de un montón de horas pasando frío, lo ultimo que apetece es ponerse en cuclillas con el bidón y un palito a rascar los restos de barro.

 

Tenemos que añadir al barro el ya muy mal estado de nuestras bicis, y en especial de los elementos de transmisión (piñones, cadena, ruedecillas, etc.). Hace ya unos cuantos miles de kilometros que las cadenas se estiraron mas de la cuenta, pero como también los piñones estaban para cambiar, las íbamos aguantando.

 

 

La verdad es que tampoco sabemos a ciencia cierta cual fue el origen del problema, no sabemos si la cadena estirada o un eslabón que no giro por el barro, pero después de un par de tirones saliendo de Belorado en los que parecía que se bloqueaba la cadena llego "la madre de todos los enganchones".

 

Al iniciar una subida la cadena se atasco definitivamente, luego se bloquearon los pedales, la rueda trasera derrapo y después se deshizo el enganchón. Al principio pensamos que se había salido la cadena, y si que se había salido; pero porque estaba partida. Ademas la puntera del desviador estaba doblada, y se había metido la pata del cambio entre los radios de la rueda trasera.

 

Fuimos a coger nuestra patilla de repuesto (siempre llevamos una), y entonces entro en juego el señor Murphy. Después de haber paseado la dichosa patilla durante diez años por toda Europa sin haberla usado nunca, justo cuando por fin la necesitábamos, nos la habíamos dejado en casa.

 
 

 

Así quedo el desviador después del zancocho ... y la cadena por los suelos.

 

Para salir del paso intentamos montarnos una "fixie". Tronchamos la cadena a la longitud que nos pareció adecuada para llevar el plato mediano y el cuarto piñón, y con unos eslabones desmontables la volvimos a unir. La verdad es que quedaba un poco destensada, pero durante unos cientos de metros el invento funciono, hasta que con un bote la cadena subió un diente y se quedo completamente tensada. Se podía pedalear, pero con mucho esfuerzo por culpa del rozamiento que creaba la tensión de la cadena. Tuvimos que desmontar la rueda para volver a meter la cadena en el cuarto piñón, pero a los poco metros volvió a saltar. Intentamos buscar una longitud diferente que nos diera una tensión adecuada en otra combinación de plato-piñon, pero entonces se nos partió el pin del tronchacadenas.

 

 

Por suerte aun nos quedaba un último juego de eslabones desmontables, y con dos de los tres trozos de cadena que teníamos, pudimos volver a cerrar una cadena algo mas larga, así que esta vez la pasamos de nuevo por el plato mediano y el cuarto piñón, pero también por la ruedecilla superior del desviador para que hiciera de "tensora".

Buscamos la posición en la que el desviador quedaba los mas alineado posible con el cuarto piñón, y luego doblamos a lo bruto para que la ruedecilla también quedara alineada.

 
 

 

Apaño final con el que conseguimos terminar la etapa

 

 

Al final conseguimos que la cadena fuera bastante fina, y aunque no podíamos cambiar de marcha, el apaño fue suficiente para poder llegar a la siguiente población grande: Santo Domingo de la Calzada.

 

 

 

... y la vuelta en autobús

 

 

Después de tanto incidente no nos vimos con ganas de "arriesgar" yendo hasta Logroño con el cambio en este estado, así que decidimos volver a casa en tren desde Haro, que diez kilometros mas si esperábamos que aguantara la cadena. Y de nuevo topamos con RENFE. Imposible encontrar ningún tren con plazas para bicis.

 

 

Solo nos quedaba el autobús, así que nos pusimos a buscar cajas para embalar las bicicletas.

Llegando a Santo Domingo habíamos visto una tienda de bicis, así que volvimos para preguntar y muy amablemente el dueño nos dio un par de cajas usadas. Insistimos en dejarle diez eurillos por el favor, e hicimos bien porque un rato después tuvimos que volver para que nos prestara una llave con la que aflojar los pedales (con nuestro kit de herramientas imposible conseguir brazo de palanca, y también nos habíamos dejado la llave que solemos llevar para estos menesteres).

 

Luego en el restaurante del parador pedimos una carretilla de esas que llevan los transportista para cargar las cajas de cerveza y refrescos, y gracias a ella pudimos llevar las dos bicis embaladas hasta la estación sin deslomarnos.

 
 

 

Apaño final con el que conseguimos terminar la etapa

 

 

El conductor nos puso mala cara y alguna pega para meter las cajas en el maletero, pero le dijimos que habíamos hablado con la empresa y que nos habían asegurado que mientras fueran bien embaladas no tendríamos problemas, así que finalmente tuvo que dejarnos subir.

 

 

En fin, un viaje accidentado pero con final feliz, porque en el fondo, de los intentos fallidos se aprende tanto o mas que de los exitosos.

 

 

 


Comentarios de los lectores

 

 

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eL NIÑO

eL NIÑO comento el 08/01/2016 : Camino de Santiago

 

 

Hola,

 

escribia para agradeceros que hayais publicado un nuevo viaje, asi "viajamos" un poco con vuestros viajes, ya que no siempre se puede salir tanto como nos gustaria. Lo dicho, muchas gracias por molestaros en compartir vuestras andanzas, nosotros seguiremos disfrutandolas.

 

un saludo

 

P.D: magnifico trabajo

 

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Datos viaje


Fecha: Diciembre 2015


Tipo ruta: Lineal


Track: n/a


Firme:

10% Asfalto

90% Tierra


Longitud: n/a


Desnivel acum.: n/a


Etapas: 2/3


Long. media por etapa: n/a


Etapa mas larga: n/a


Etapa mayor desnivel ac.:n/a


Dificultad técnica:Media


Dificultad física: Media


Orientación: Camino señalizado


Dificultad orientación: Baja


Equipaje: Alforjas traseras y bolsa delantera


Bicicleta: Montaña


Cubiertas Dibujo mixto


Participantes: Bea y Manu


Alojamiento :Varios

 

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